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PONTIFICIA ACADEMIA PRO VITA
LA PERSPECTIVA DE LOS XENOTRASPLANTES
Documento senza titolo
Aspectos cientiíficos y consideraciones éticas
26 de septiembre 2001
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Bajo la conducción de
Introducción
Para diversas
patologías humanas la cirugía de los trasplantes de órgano es la terapia a
elegir. El factor que limita el número de trasplantes que se pueden llevar a
cabo es la carencia de órganos y tejidos humanos1.
El xenotrasplante, es decir el trasplante de una especie animal, aplicado al
hombre ofrecería la posibilidad de una enorme reserva de órganos, tejidos o
células para los trasplantes, remediando así la carencia ?crónica? de donantes
humanos.
Sin
embargo, antes de que los xenotrasplantes puedan ser una realidad clínica, es
necesario resolver algunos problemas prácticos. Uno de ellos es el
rechazo, proceso mediante el cual el cuerpo de la persona que recibe el
trasplante (receptor) intenta desembarazarse de éste. También se requiere
asegurar el correcto funcionamiento del trasplante en el receptor, superando las
barreras de la especie. Por otra parte es necesario minimizar la
posibilidad de que se introduzcan, a través del trasplante, nuevos agentes
infecciosos en la población humana.
Además de los
problemas científicos, el xenotrasplante genera otras cuestiones que exigen
consideraciones de naturaleza teológica, antropológica, sicológica y ética, así
como el examen de problemas legales y de procedimientos.
Primera
Parte ? Aspectos científicos
Consideraciones
históricas
1. Hasta hoy,
tenemos una experiencia muy limitada de los trasplantes xenogénicos (es decir,
provenientes de especies diversas de la del receptor) de órganos o tejidos en
receptores humanos. Los primeros intentos, en los que se usó la terapia
inmunosupresora para los pacientes receptores, con el fin de prolongar la
supervivencia del órgano trasplantado, fueron llevados a cabo en los años 60 y
al inicio de los 70. En aquel período el resultado más notable fue la
supervivencia por nueve meses de un riñón de chimpancé trasplantado en un
receptor humano por REEMTSMA y colaboradores2.
En los años 80, se trasplantó un corazón de mandril en una niña (Baby Fae), que
sobrevivió un breve tiempo3;
después de pocas semanas, se produjo el rechazo. En los años 90, dos hígados de
mandril fueron trasplantados a dos pacientes por STARZL y colaboradores4.
Estos dos pacientes sobrevivieron setenta y veintiséis días, respectivamente.
El primero de estos pacientes, ya al quinto día después del trasplante, fue
sometido a dieta oral, y pasó la mayor parte de los setenta días de
supervivencia normalmente, saliendo incluso en una ocasión, por breve tiempo del
hospital5.
Parece que, en uno de los dos casos, un patógeno de mandril (citomegalovirus)
fue transferido al paciente, aunque no desarrolló ninguna enfermedad6.
En los pacientes se evidenció la existencia de una masa hepática que funcionaba
adecuadamente, suficiente para sostener la vida. El hígado de mandril
sintetizaba proteínas de mandril que, alcanzaban niveles hemáticos
característicos del mandril y no del hombre. La posible incompatibilidad
molecular de estas proteínas constituye un potencial problema de funcionamiento
para el hombre.
Hubo también
intentos de trasplantes de corazón (tres casos) y de hígado (un caso) de cerdo;
en ninguno de ellos el paciente sobrevivió más de veinticuatro horas7.
Si en el pasado, se
preferían los primates no humanos como fuente de órganos, actualmente la
comunidad científica, así como los Organismos competentes en aquellos países que
se han ocupado del problema, excluyeron la utilización de tales animales como
fuente de órganos, ya sea debido al mayor riesgo de transmitir infecciones, o
por consideraciones de orden ético y práctico8.
En consecuencia, muchos investigadores han elegido utilizar cerdos como
potencial fuente de órganos, tejidos o células para los xenotrasplantes9.
El uso de la ingeniería genética ha permitido mejorar significativamente el
tiempo de supervivencia de un órgano de cerdo trasplantado en un primate no
humano bajo inmunosupresión10,
a pesar que el tiempo de supervivencia no es aún comparable a aquel del órgano
humano transplantado en el hombre. Por lo tanto, algunas barreras al
xenotrasplante permanecen11.
La ulterior
modificación genética de los animales donantes y/o el uso de otros/nuevos
fármacos inmunosupresores son las dos aproximaciones actualmente considerados
para prolongar aún más la supervivencia de un xenotrasplante12.
De lo dicho, resulta evidente que en el ámbito del xenotrasplante muchas
investigaciones todavía son necesarias y deben llevarse a cabo.
Estado de la cuestión
El problema del rechazo: inmunología del
xenotrasplante de órganos
2. Cuatro son los
obstáculos inmunológicos que hay que superar para realizar con éxito un
xenotrasplante de cerdo a primate (humano y no humano). El primero de todos es
el rechazo hiperagudo que es causado por los anticuerpos xenoreactivos
preexistentes y por el complemento del receptor, los que actúan contra las
células endoteliales del órgano del animal donante.
Segundo, el rechazo agudo vascular, causado por la acción combinada de los
anticuerpos xenoreactivos inducidos por las células natural killer
activadas y por los monocitos del receptor. La acción combinada de estos
estímulos (anticuerpos antitrasplante y células activadas del receptor) activan
las células endoteliales del órgano donado. La activación de las células
endoteliales causa inflamación y trombosis (agregado plaquetario y activación de
la cascada de la coagulación) con el consiguiente rechazo del órgano. En tercer
lugar, el xenotrasplante podría también ser sujeto al rechazo mediato de las
células T, tal como acontece en el alotrasplante (trasplante entre individuos de
la misma especie). Por último, el xenotrasplante podría ser sujeto de
rechazo
crónico, problema, este último, que es también común con el alotrasplante.
Rechazo
hiperagudo. Los anticuerpos xenoreactivos preexistentes y la activación del
sistema del complemento del receptor son los dos factores principales
responsables del rechazo hiperagudo de un órgano vascularizado, en cuanto él es
perfundido luego del xenotrasplante. Los anticuerpos xenoreactivos
preexistentes se unen a las células endoteliales del cerdo14.
Estos anticuerpos se dirigen prevalentemente hacia un residuo de azúcar, el
antígeno Gal-alfa (1,3)-Gal-β (1,4)-GlcNac de cerdo conocido como ?alfa-gal?15.
La relación de los anticuerpos fija y activa el complemento; la combinación
anticuerpo/complemento activado conduce a la activación del endotelio con la
consecuente trombosis, rápida isquemia y rechazo del trasplante. La eliminación
de los anticuerpos xenoreactivos preexistentes es un método para superar el
rechazo hiperagudo16.
El rechazo hiperagudo también es superado con métodos que aseguran la
inhibición del complemento17.
De entre las
diversas aproximaciones posibles, aquella que ha demostrado ser más eficaz para
obtener la inhibición del complemento se basa en experimentos in vitro en
que una proteína humana, que inhibe la activación del complemento humano, fue
insertada en la membrana de células endoteliales de porcino. La molécula
testeada en primer lugar fue el Decay Accelerating Factor humano o hDAF.
La presencia de hDAF en células endoteliales previene la lisis de tales células
y, presumiblemente, su activación18.
Estos resultados sugieren que la producción de cerdos transgénicos en hDAF
podría constituir una aproximación para superar el rechazo hiperagudo de órganos
de cerdos transplantados en primates. Algunos grupos de investigadores han
producido cerdos transgénicos cuyas células presentaban el hDAF y han demostrado
que los órganos de tales cerdos generalmente no sufren rechazo hiperagudo19.
Los resultados obtenidos utilizando órganos de cerdos transgénicos en hDAF han
demostrado, por lo tanto, que el rechazo hiperagudo puede ser superado. Esto
puede ser considerado el primer gran triunfo de la terapia génica en el campo de
los transplantes de órganos.
Otra posible
solución al rechazo hiperagudo es la eliminación, o por lo menos la reducción de
la expresión, de ?alfa-gal? en los órganos de los cerdos, mediante la supresión
del gen de la enzima 1,3 galactosiltransferasa que es necesaria para la
expresión de ?alfa-gal?20.
Esta modificación genética no se ha realizado todavía en cerdos, si bien la
tecnología de la clonación podría ahora hacerla posible.
Rechazo agudo vascular.
El rechazo
agudo vascular se debe a los anticuerpos xenoreactivos introducidos y a la
posible infiltración de las células inflamatorias del receptor, monocitos y
células natural killer, que invaden el xenotrasplante.
Así, las células endoteliales son activadas causando trombosis, comprometiendo
el flujo sanguíneo y, por tanto, determinando el rechazo.
En la actualidad, el rechazo agudo vascular representa el principal obstáculo
inmunológico para el pleno éxito de los xenotrasplantes. En el modelo animal,
el estudio del rechazo vascular agudo ha demostrado que el uso de terapias
inmunosupresoras implica una supervivencia mucho más larga de los órganos
xenotrasplantados en animales así tratados, respecto a los no tratados.
Una aproximación alternativa para el rechazo vascular agudo es la de crear
animales/órganos tratados con ingeniería genética24.
Están en estudio numerosos genes que podrían suprimir la respuesta inflamatoria,
que parece ser la principal causa de rechazo vascular agudo.
La respuesta mediata de las
células T.
Cuando el rechazo vascular agudo sea superado, es posible que el órgano sea
rechazado por un mecanismo que compromete la intervención de las células T, como
acontece en el alotrasplante25.
No se ha establecido si la respuesta de las células T xenogénicas es más difícil
de superar respecto de aquella presente en el alotrasplante, la cual es muy bien
controlada. Junto a la terapia inmunosupresora, está además la posibilidad de
obtener tolerancia (no reactividad de un receptor hacia antígenos de
cerdos, sin el uso de inmunosupresores) en trasplante de cerdo/primate26.
Inducir la tolerancia es la gran esperanza para todos los tipo de trasplantes;
podría ser obtenida en las combinaciones xenogénicas, con uso de ingeniería
genética en el animal donante.
Rechazo crónico de los xenotrasplantes. Hay evidencias de que, al igual que el
alotrasplante, el xenotrasplante puede producir rechazo meses o años más tarde,
aún cuando el órgano trasplantado haya superado todas las fases precedentes de
rechazo27.
Este tipo de rechazo se define como ?crónico?. La principal patología vinculada
a esta forma de rechazo está constituida por la proliferación de las células
musculares lisas y, por tanto, por la obliteración de los vasos sanguíneos.
Modelos experimentales
3. El xenotrasplante se ha estudiado y experimentado principalmente en modelos
de animales pequeños y en la combinación cerdo/primate no humano.
Animales pequeños.
El
principal modelo utilizado ha sido el trasplante de corazón de hamster o ratón
en la rata. En general, el rechazo del corazón de hamster trasplantado en la
rata es similar al rechazo del corazón del ratón en la rata. Sin embargo, la
rata no tiene los suficientes anticuerpos xenoreactivos preexistentes para
inducir al rechazo hiperagudo de corazón de ratón o de hamster. Por lo tanto,
en cada combinación, el rechazo depende de la síntesis de anticuerpos
antitrasplante que, junto con el complemento del receptor, lleva al rechazo del
órgano28.
El trasplante del corazón de ratón y de hamster en la rata es, por lo tanto, un
buen modelo para el estudio del rechazo agudo vascular. Los primeros resultados
obtenidos a través de experimentos de trasplantes en modelo de animales pequeños
son los siguientes. Se ha demostrado que la administración de fármacos
inmunosupresores en la rata puede permitir la supervivencia a largo plazo de los
corazones de hamster29.
En este sentido, el rechazo de un órgano de hamster trasplantado en una rata
aparece diferente del rechazo agudo vascular de un órgano de cerdo trasplantado
a un primate no humano en el que el rechazo hiperagudo ha sido superado. En el
modelo cerdo/primate no humano, la inmunosupresión por sí sola no es suficiente
para permitir la supervivencia a largo plazo. El segundo descubrimiento
obtenido a través del trasplante de corazón de un hamster o de un ratón en ratas
fue la obtención de la ?adaptación? (accomodation)30.
La adaptación se refiere a la supervivencia de un órgano, aún en presencia de
anticuerpos antitrasplante y de complemento. La inhibición por breve tiempo del
complemento, sumada a la continua inhibición de las células T, determina la
supervivencia a largo plazo en estas dos combinaciones. Un interesante
descubrimiento en relación a la adaptación es que las células endoteliales y las
células musculares lisas de los vasos del órgano sobreviviente expresan genes
que protegen el órgano del rechazo31.
No hay claridad hasta qué punto estos genes protectores puedan ser utilizados
terapéuticamente para mejorar la supervivencia de los órganos de cerdo en
primates. Algunos casos aislados de adaptación han sido descritos en
trasplantes alogénicos humanos32.
Animales grandes. El principal modelo es hasta la fecha aquel de los cerdos
transgénicos en hDAF33
y, en algunos casos en otros genes humanos que inhiben la cascada del
complemento en combinación con la terapia inmunosupresora, de tal modo de
obtener la supervivencia. Los órganos de cerdos normales, trasplantados a
primates no humanos, en la mayor parte de los casos sufren el rechazo hiperagudo
y, por lo tanto, son rechazados más rapidamente respecto de los órganos de cerdo
transgénicos en hDAF34.
Aun cuando el rechazo hiperagudo sea superado, los órganos de cerdos
transgénicos en hDAF, transplantados en primates no humanos, padecen un tipo de
rechazo semejante a aquel agudo vascular, aunque tal rechazo pueda ser mucho más
tardío35.
Se ha demostrado que, en trasplantes heterotópicos que no deben suplir la
función vital, los corazones de cerdos transgénicos pueden sobrevivir hasta 99
días36.
Cuando los órganos son trasplantados de modo que deban suplir la función vital
(trasplante ortotópico) la supervivencia máxima obtenida fue de un mes, en el
caso del trasplante de corazón37,
y de sesenta días, en el caso de trasplante de riñon38,
aún si la mayor parte de los órganos son rechazados más rápidamente. Los
científicos proponen dos aproximaciones distintas, que también podrían
combinarse, para lograr una prolongación de la supervivencia de los órganos de
cerdos trasplantados en los primates. La primera consiste en experimentar
nuevos protocolos de inmunosupresión, mientras la segunda en producir cerdos que
expresen otros transgenes capaces de inhibir los factores de rechazo asociados
al rechazo agudo vascular.
Xenozoonosis: transmisión de agentes
infecciosos de una especie a otra
4. Han sido
identificados más de sesenta agentes infecciosos de cerdos con la capacidad
potencial de causar enfermedades en el hombre39.
Se están realizando procesos de producción de líneas ?limpias? de animales
donantes con estado de salud certificado40.
Las medidas de control adoptadas comprenden el parto del cerdo mediante
histerotomía (derivación de la cesárea), el cuidadoso control del ambiente y la
vigilancia rutinaria de los cerdos y del personal que los cuida. Estas
intervenciones parecen haber excluido casi todos los agentes infecciosos
notables que preocupan. Sin embargo, no se puede excluir que exista un virus
desconocido de cerdo, que no provoque patología alguna al mismo animal, pero que
podría ser patógeno para el hombre.
Como en todas las
otras especies de mamíferos, los cerdos contienen en su ADN secuencias que
codifican retrovirus (PERV ? Porcine Endogenous RetroViruses -)41.
Weiss y colaboradores demostraron que los PERV pueden infectar in vitro
células humanas42.
No existen modelos animales satisfactorios para evaluar la patogenicidad de
estos agentes. Un estudio retrospectivo fue realizado con la sangre de 160
pacientes que habían estado expuestos a tejidos vivos de porcino para estudiar
la presencia de PERV. En 135 pacientes la exposición fue de una hora o un poco
más, en los otros por un tiempo más largo, y en un solo caso, de 460 días.
Ninguno de estos pacientes demostró evidencia de infección de PERV, si bien las
células de cerdos que contenían secuencias retrovirales fueron encontradas años
después de la exposición a los tejidos de cerdo43.
Estos resultados negativos fueron obtenidos en pacientes que ?salvo excepciones-
estuvieron expuestos poco tiempo a los tejidos porcinos y que en todos los casos
tuvieron contacto con números pequeños de células. Está abierto a conjetura, si
ellos son comparables con los años de exposición de un eventual trasplante de
órgano de cerdo en hombre. Seguramente, la eliminación de los cerdos de los
PERV, que representan una preocupación continua y una limitación para el paso a
los ensayos clínicos, constituye un desafío para los próximos años.
Progresos de las biotecnologías y de la
Genética Molecular
5. Los mayores
progresos en el campo de las biotecnologías, que podrían favorecer un desarrollo
futuro de los xenotrasplantes, tiene que ver con la producción de porcinos
transgénicos en genes humanos que inhiban el rechazo. Dos adquisiciones en
particular revisten gran importancia. En primer lugar, los recientes estudios
que han llevado a la clonación de los porcinos44,
permitiendo una manipulación genética más simple que aquella obtenida con los
métodos actualmente disponibles. Con este procedimiento, al menos en principio,
se podrían introducir fácilmente nuevos genes en el ADN genómico de los porcinos
y otros genes podrían ser desactivados de modo de hacerlos no funcionales (?knock
out?). Por ejemplo, el gen responsable de la expresión del antígeno
alfa-gal sobre las células endoteliales de porcino podría ser desactivado hasta
disminuir, presumiblemente, al menos uno de los estímulos al rechazo.
En segundo lugar,
si bien se encuentra todavía a nivel experimental, se han aprontado métodos para
regular la expresión de los transgénicos45.
De hecho, podría ser muy ventajoso que un determinado transgene de un cerdo
trasplantado se exprese en un particular momento del período post-trasplante,
mientras podría ser muy desventajoso que lo hiciese en un estadio diferente.
Por lo tanto, la posibilidad de regular la expresión del transgene representaría
una gran ayuda al desarrollo del xenotrasplante.
Proceder
hacia la fase clínica
6. Dado que en el
caso de trasplante de células y los tejidos después del trasplante no son
inmediatamente perfundidos por la sangre del receptor, no sufren el rechazo
hiperagudo. Por este motivo los ensayos clínicos de este tipo de trasplante han
tenido un desarrollo más avanzado respecto a los ensayos clínicos de
órganos sólidos. Islotes pancreáticos de cerdo han sido trasplantados en
pacientes diabéticos46
y células neuronales fetales de cerdo han sido inyectadas en un número
significativo de pacientes (>50) afectados por el mal de Parkinson , de
Huntington o de ictus47.
Sin embargo, hasta la fecha, ha sido reportado un limitado beneficio clínico.
Un número significativo de pacientes con hepatitis aguda fulminante han sido
incluidos en un estudio clínico multicéntrico, que utilizan hepatocitos de
cerdos en aparatos artificiales (hígado bioartificiales), con resultados
clínicos promisorios48.
Existe una notable
divergencia de opiniones en relación a la supervivencia mínima requerida para un
órgano de cerdo trasplantado en un primate no humano, antes de poder proceder a
ensayos clínicos de trasplante de órganos de cerdo en receptores humanos. Según
la opinión de algunos, se podría dar inicio a ensayos clínicos en el hombre sólo
después que se haya obtenido, de rutina, una supervivencia de noventa o más días
de un órgano de cerdo trasplantado, de modo de poder suplir la función vital, en
un primate no humano49.
Actualmente, la supervivencia de este tipo de xenotrasplante varía de pocas
semanas a cerca de tres meses, y tres meses no es ciertamente rutina50.
Es claro que, se debe obtener una mejora significativa de los resultados
actuales antes de aceptar ensayos clínicos de xenotrasplantes de órganos
sólidos.
Sin
embargo, mientras la supervivencia de los órganos de cerdo trasplantados en
primates no humano actualmente no es lo suficientemente larga para considerar
posible el trasplante definitivo de un órgano de cerdo en el hombre, la opción
de un trasplante ?puente? de un órgano de cerdo podría ser posible en un tiempo
más breve.
Segunda
Parte ? Aspectos antropológicos y éticos
La práctica de los xenotrasplantes, además de los aspectos
científicos y técnicos descritos en la primera parte de este documento,
involucra también otros ámbitos como los antropológicos y éticos.
Será tarea de esta
segunda parte explorarlos, aunque sea de modo sintético, en relación a estos
nuevos procedimientos.
Cuestiones
preliminares
Ante los problemas
relacionados a cada intervención de trasplante, nos parece que tres cuestiones
ligadas específicamente a los xenotrasplantes deben ser previamente afrontadas:
1) si es aceptable que el hombre intervenga sobre la creación; 2) si es
éticamente aceptable el uso de animales para mejorar la supervivencia y el
bienestar del mismo hombre; 3) el eventual impacto, objetivo y subjetivo, que un
órgano o tejido de origen animal pueda tener en la identidad del sujeto humano
que lo recibe.
La intervención del
hombre en la creación
7. Como premisa, quisiéramos abordar
brevemente una pregunta de fondo que, en general, se hace desde las diversas
tradiciones religiosas, si bien con distintas acentuaciones: ella concierne la
posibilidad misma para el hombre de intervenir lícitamente sobre la realidad
existente en el universo en general y, en particular, en los animales.
Dado el acento específicamente teológico
de tal cuestión, creemos útil ofrecer una breve síntesis de la posición de la
Iglesia Católica acerca del tema, adoptando un lenguaje y una metodología
característica de la antropología teológica.
¿ A título de qué el hombre, que Dios ha
creado como hombre y mujer, y a quien se le reconoce la plena dignidad de
persona en cada fase de su vida, puede intervenir en la creación, incluso
modificándola en algunos aspectos? ¿Qué criterios debe adoptar y qué límites
debe ponerse?
De la narración
por imágenes de la creación ?en seis días?51,
resulta evidente que Dios estableció una jerarquía de valores entre las varias
creaturas. Tal jerarquía emerge, por otra parte, también de la consideración
racional de la trascendente riqueza y dignidad de la persona humana.
El hombre,
creado a imagen y semejanza de Dios, es puesto al centro y como
culminación de lo creado, no sólo porque todo cuanto existe está destinado
para él, sino también porque la mujer y el hombre tienen la tarea de colaborar
con el Creador en conducir la creación hacia su perfección final. ?Sed
fecundos y multiplicaos, llenad la tierra, sometedla?(Gen. 1,28): ese es el
mandato con el que Dios confía al hombre el ?dominio?, en Su Nombre, de lo
creado. Así se expresa, al respecto, Juan Pablo II en la encíclica ?Laborem
exercens?: ?El hombre es imagen de Dios, entre otras
cosas, por el mandato recibido de su Creador de someter, de dominar la tierra.
En la realización de este mandato, el hombre, cada ser humano, refleja la acción
misma del Creador del Universo?52.
Es éste, por lo
tanto, el sentido más profundo de la acción del hombre en relación al universo
creado: no ciertamente el de ?adueñarse? arbitrariamente de las otras creaturas,
reduciéndola a una especie de esclavitud que envilece y destruye, con el fin de
satisfacer sus caprichos, sino más bien el de orientar, a través de su obra
responsable, la vida de la creación hacia el auténtico e integral bien del
hombre (de todo el hombre y de cada hombre).
Algunos
documentos del Concilio Vaticano II quisieron reafirmar esta verdad; así, por
ejemplo, se expresa la ?Lumen Gentium?: ?Con su competencia en las
disciplinas profanas, y con su actividad elevada interiormente por la gracia de
Cristo, los laicos contribuyen eficazmente para que el trabajo, la técnica y la
cultura utilicen los bienes creados en beneficio de todos los hombres, en
conformidad al ordenamiento del Creador y a la iluminación de su Verbo; que
tales bienes fuesen distribuidos más equitativamente entre todos, y que
contribuyan a su modo al progreso universal, en humana y cristiana libertad?53;
también el Decreto conciliar sobre el apostolado de los laicos retoma esta
idea cuando afirma que ?la bondad natural ( de las
realidades que constituyen el orden temporal) recibe una especial dignidad de su
relación con la persona humana al servicio de la cual fueron creadas?54.
En síntesis, se
reafirma el derecho/deber del hombre, según el mandato de su Creador y nunca en
contra del orden natural por El establecido, de actuar en la creación y sobre la
creación, también sirviéndose de las otras creaturas, para alcanzar el fin
último de toda la creación: la gloria de Dios y la plena y definitiva
realización de su Reino, a través de la promoción del hombre. Todavía suenan en
toda su verdad las palabras de San Ireneo: ?El hombre viviente es la gloria
de Dios y la vida del hombre es la visión de Dios?55.
El uso de los animales para el bien del
hombre
8. Para una reflexión teológica que pueda
contribuir a elaborar un juicio ético sobre la práctica de los xenotrasplantes,
nos interesa considerar cuál fue la intención del Creador al dar la existencia a
los animales. Ellos, en cuanto creaturas, tienen su propio valor que el
hombre de seguro tiene el deber de reconocer y respetar. Sin embargo, Dios
los ha puesto, junto a las otras creaturas no humanas, al servicio del hombre,
para que pueda, incluso a través de ellos, alcanzar su desarrollo integral.
Se ha de notar
que este rol de ?servicio? dado al hombre se manifiesta con diferente modalidad,
en relación al progreso cultural de la humanidad. Limitándonos al progreso
científico y tecnológico en campo biomédico, el servicio de los animales al
hombre encuentra su aplicación del todo nueva en la práctica del xenotrasplante
que, por lo demás, en línea de principio, no está en contraste con el orden de
la creación. Al contrario, ésta representa para el hombre una ulterior ocasión
de responsabilidad creativa en hacer un razonable uso del poder que Dios
le ha dado. Por lo demás, incluso limitándose a un análisis a nivel puramente
racional, sin recurrir al razonamiento teológico, se puede llegar a conclusiones
convergentes en el plano práctico.
Una simple mirada a la larga historia del
hombre sobre la tierra es suficiente para hacer emerger la evidencia de un dato
irrefutable: es el hombre que, desde siempre, gobierna la realidad terrena,
administrando a los otros seres, vivientes o no, según determinadas finalidades.
Es en la relación con el hombre que se revela la medida axiológica (valor moral)
de toda la realidad existente, en un diseño universal armónico y ordenado que
indica todo el peso del sentido de lo real.
En particular, el hombre se ha servido
siempre de los animales para sus necesidades primarias (alimentación, trabajo,
vestuario, etc.) en una especie de ?cooperación? natural que ha marcado las
varias etapas del progreso y del desarrollo de la civilización.
Ahora bien, tal
posición de ?excelencia? testimonia y, junto a ello, manifiesta la superioridad
ontológica del hombre sobre los otros seres terrrenos; ésta se fundamenta en la
naturaleza misma de la persona humana, cuyas dimensiones de racionalidad y
espiritualidad ponen al hombre al centro del universo, para que utilice
los recursos presentes (entre ellos los animales), de manera sabia y
responsable, en la búsqueda de la auténtica promoción de cada ser.
Con el propósito
de profundizar cuanto hemos dicho, dos problemas de naturaleza ética deben ser
afrontados. Por un lado la cuestión del uso de los animales para mejorar la
supervivencia o la salud del hombre, lo que tiene como obvio presupuesto un modo
particular de concebir la relación animal-hombre56.
Por otro, la cuestión de la aceptabilidad de superar la barrera entre la
especie animal y la especie hombre.
En relación al
primer problema, en la actualidad, entre las diversas corrientes de pensamiento,
emergen dos visiones contrapuestas y extremas57.
Hay quien sostiene que los animales y el hombre tienen una dignidad equivalente,
y quien sostiene que los animales están del todo a merced del arbitrio del
hombre. En el primer caso, el uso de los animales es considerado un verdadero y
propio especismo o tiranía del hombre sobre los animales, a menos que se
admita también la posibilidad inversa. En la segunda perspectiva, en cambio, el
hombre podría utilizar libremente a los animales, en base de sus propios deseos
y sin particulares limitaciones éticas.
9. Desde nuestro
punto de vista, ayudados desde la perspectiva bíblica según la cual, como se ha
recordado, el hombre fue creado a ?imagen y semejanza de Dios? (Gen.
1,26-27), reafirmamos que la persona humana goza de una dignidad única y
superior; pero que debe responder al Creador también del modo de cómo trata
a los animales. En consecuencia, el sacrificio de los animales puede ser
justificado, pero sólo si se lo requiere para alcanzar un bien relevante para
el hombre: y éste es el caso de la utilización de los animales para la
extracción de órganos y tejidos para trasplante, aún cuando ello implicase la
necesidad de experimentación y/o modificación genética en ellos.
Sin embargo, aún
en esta perspectiva, es una exigencia ética que, al usar animales, el hombre
tenga presente algunas observaciones tales como: evitarles a los animales
sufrimientos no necesarios, respetar los criterios de verdadera necesidad y
razonabilidad, evitar la modificación genética no controlable que pueda alterar
de modo significativo la biodiversidad y el equilibrio de las especies en el
mundo animal58.
Desde el punto
de vista teológico moral, no aparece, por el contrario, sustancialmente
relevante la cuestión de la utilización de las diferentes especies animales (por
ejemplo, primates no humanos, o no primates), siempre que quede abierta
la evaluación de las diversas sensibilidades en animales de especies diferentes
y sobre el equilibrio, tanto entre las diversas especies como al interior de la
misma especie.
También hay que
precisar que, para la teología católica no existen consideraciones de orden
religioso-ritual en lo referente al trasplante en el hombre de órganos o tejidos
de cualquier animal59.
En relación al segundo problema, es decir a la aceptabilidad del uso de
órganos de proveniencia animal, podemos afirmar que, una vez establecido que la
identidad personal no es alterada por el xenotrasplante y después de haber
verificado, además, que todas las exigencias éticas generales de la
trasplantología son respetadas, la cuestión se reduce al sólo aspecto cultural y
sicológico, y por lo tanto, la eventual desconfianza inicial podrá ser superada,
tal vez recurriendo a los adecuados apoyos que se requieran.
Xenotrasplante e identidad del receptor
10. Además, y
quizás antes, que consideraciones de naturaleza teológica, una valoración ética
sobre la práctica de los xenotrasplantes debe medirse con elementos de
naturaleza antropológica, sobre todo con aquella parte de la antropología
filosófica que dice relación con la identidad de la persona. En efecto,
cualquier valoración acerca de los xenotrasplantes está llamado a responder, en
último análisis a la pregunta; ¿el implante de un órgano extraño al cuerpo
originario del hombre modifica la identidad60
y la riqueza de significados que ella conlleva? Y si la respuesta es
afirmativa, ¿hasta qué punto son aceptables los niveles de modificación
alcanzados?
Ciertamente el
concepto de ?identidad personal? se presenta rico de valencia y de matices de
significados, siendo diversos los aportes filosóficos y científicos que
concurren en su elaboración61.
Más sintéticamente y basados en los fines de este documento, podemos indicar la
identidad personal como la singularidad e irreductibilidad del
hombre en relación a su ser persona (nivel ontológico) y a su sentirse
persona; esto se expresa en la dimensión histórica de la persona y, en
particular, en su estructura comunicativa, siempre mediada por la corporeidad.
Se debe afirmar,
entonces, que la identidad personal constituye un bien de la persona, una
cualidad intrínseca a su mismo ser y, por tanto, un valor moral sobre el
que se fundamenta el derecho/deber de promover y defender la integridad
de la identidad personal de cada uno.
Podemos, entonces, concluir que, en general, el implante de órganos
extraños al cuerpo del hombre encuentra un límite ético en el grado de
modificabilidad que él eventualmente comporta para la identidad de la persona
que lo recibe.
11. Tal modificación, como ya se ha dicho, interesa a la dimensión histórica de
la persona, y por lo tanto a su estructura comunicativa, mediada por la
corporeidad.
A la luz de una adecuada valorización del cuerpo y de la lectura
simbólica que de ello ofrece la antropología contemporánea, se observa que no
todos los órganos del cuerpo humano son en igual grado expresión de la
irrepetible identidad de la persona: hay algunos que hacen referencia a su
función específica; otros, sin embargo, unen a la función una fuerte y personal
carga simbólica, que depende inevitablemente de la subjetividad del individuo;
otros órganos, además, como el encéfalo y las gónadas poseen una relación
inseparable, en razón de su propia función, con la identidad personal del
sujeto, independientemente de su valencia simbólica. Por lo tanto, se deberá
concluir que, mientras éstos últimos no podrán ser jamás trasplantados de modo
lícito, por las inevitables consecuencias objetivas que produciría en el
receptor o en sus descendientes62,
los órganos considerados como meramente funcionales y aquellos con mayor
valencia personalizante deberán ser evaluados, caso por caso, justamente
en función de la carga simbólica que asumen en la persona63.
12. El problema relativo a la tutela de la identidad personal del
paciente receptor constituye un punto cardinal no solamente para la antropología
filosófica, sino también para la teología moral, como lo demuestran algunos
pronunciamientos oficiales del Magisterio en temas de xenotrasplantes, que se
refieren a ella como a uno de los criterios fundamentales de la licitud del
xenotrasplante. Primero Pío XII (Discurso a la Asociación Italiana de
Donantes de córnea y a los Clínicos Oculistas y Médicos Forenses, 14 de Mayo de
1956), y luego Juan Pablo II (Discurso al 18ª Congreso Internacional de
la Sociedad de trasplantes, 29 de Agosto de 2000, nª7), han afirmado
claramente la licitud, en línea de principio, de tal procedimiento terapéutico,
a condición de que ?el órgano trasplantado no incida en la integridad de la
identidad sicológica o genética de la persona que lo recibe? y ?que
exista la posibilidad biológica probada de efectuar con éxito tal trasplante,
sin exponer al receptor a riesgos excesivos?.
Observamos aquí que, junto a la tutela de la identidad personal, en
estos pronunciamientos magisteriales se indica un segundo criterio de licitud de
los xenotrasplantes: se trata del argumento del riesgo sanitario, del que
más adelante nos ocuparemos más detalladamente.
Respecto de lo demás, desde el punto de vista de la teología moral,
valen para los xenotrasplantes las condiciones éticas requeridas para cualquier
otro tipo de trasplante64.
PROBLEMÁTICAS
BIOÉTICAS
Una consideración bioética más amplia sugiere la necesidad de
profundizaciones y precisiones posteriores. La practicabilidad de los
xenotrasplantes, a la luz del actual ?estado de la cuestión? resumidos en la
primera parte de este documento, deberá ser evaluado éticamente teniendo en
cuenta una serie de múltiples factores, algunos de los cuales deducidos de las
normas morales generales válidas para todos los trasplantes, otros más
específicamente ligados a este tipo de trasplantes65.
Riesgo sanitario
13. Nos hemos referido recientemente al hecho de
que una de las cuestiones éticas fundamentales a examinar, para juzgar la
licitud o no de los xenotrasplantes, está representado de la evaluación del
riesgo sanitario involucrado en tales procedimientos; riesgo sanitario que
se compone de diversos factores, no siempre fáciles de prever y de cuantificar.
Antes de continuar, por lo tanto, parece útil
volver a algunas notas generales sobre la ética del riesgo.
El riesgo, entendido como evento futuro indeseado
o dañino cuya efectiva realización no es segura, pero es posible66,
es definido a través de dos características: el grado de probabilidad y la
entidad del daño. La probabilidad de que se verifique un cierto evento dañino
en circunstancias particulares puede ser expresada como un porcentaje del riesgo
o frecuencia estadística. Además, a veces, la mayor o menor presencia de
algunos factores ocasionales de riesgo puede variar la probabilidad de que se
verifique un cierto evento. La entidad del daño, en cambio, se mide sobre los
efectos que el evento produce. Naturalmente, un riesgo muy probable será bien
tolerado si la entidad del daño a él asociado es muy pequeño; al contrario, un
riesgo que prevea una elevada entidad del daño posible, aun cuando se presente
como improbable, conlleva muchas más preocupaciones y requiere mayores cautelas.
También es importante distinguir un evento probable (aún en
diversos grados) de un evento solamente hipotético, el cual se presenta
teóricamente no imposible, pero tan improbable que no exige de nosotros
una modificación de nuestros comportamientos o elecciones en función de su
ocurrencia.
Los dos criterios, el de probabilidad y el de la entidad del daño
concurren a configurar la aceptabilidad del riesgo, en base a la
ponderación de la relación riesgo/beneficio (risk/benefit ratio).
Solamente cuando el riesgo es realmente cuantificable, será posible aplicar los
criterios de evaluación de su aceptabilidad.
Por último, hay que distinguir de la aceptabilidad aquello que podemos
llamar aceptación del riesgo, es decir la reacción de los individuos y
del público en general en relación a la existencia de un determinado riesgo.
Esta es una respuesta que tiene una notable componente subjetiva, no siempre
reflexionada del todo, y que está influenciada por factores como la cultura, la
información disponible y su comprensión, los modos de comunicar dicha
información, la sensibilidad común67.
En ausencia de datos que permitan una cuantificación confiable de tal riesgo,
hay que moverse con gran cautela, sin que ello deba traducirse necesariamente en
un ?bloqueo? total de toda experimentación; de hecho, para pasar del no saber al
saber; de la ignorancia al conocimiento, será necesario explorar alguna novedad,
que verosímilmente, sobretodo en las fases de experimentación iniciales, no
estará exenta de algún riesgo (al menos potencial). En esta situación, por
lo tanto, se requiere desde el punto de vista ético, avanzar a ?pequeños pasos?
en la adquisición de los nuevos conocimientos, involucrando en la
experimentación el menor número posible de sujetos, con un monitoreo atento y
continuo, prontos a replantear en cada momento el diseño experimental asumido,
sobre la base de los nuevos datos que surjan.
Otro factor a considerar es la distinción entre la cuantificación
del riesgo (risk assessment) y su manejo (risk management).
Para una correcta evaluación ética, todos estos elementos han de ser
cuidadosamente examinados.
14. Todo lo dicho hasta el momento sobre la ética del riesgo ahora debe ser
aplicado a los xenotrasplantes.
En primer lugar, observamos que hay elementos relacionados con los
xenotrasplantes, como la probabilidad de rechazo o el aumento de la probabilidad
de infección a causa de las terapias inmunosupresoras a las que el receptor debe
someterse, para las cuales actualmente existen elementos de conocimiento, aún
si, para ellos, se requieren fases de estudio ulteriores. Estos datos, que
ya están en posesión de la comunidad científica, junto a las nuevas
adquisiciones que se están acumulando, pueden permitir establecer el umbral de
riesgo a no superar para que una intervención de trasplante sea considerada
moralmente aceptable.
Más compleja e incierta resulta la evaluación de los riesgos vinculados
a un aspecto peculiar de los xenotrasplantes de animal a hombre: la posible
transmisión al receptor de infecciones (zoonosis) a través del
xenotrasplante, por obra de agentes patógenos conocidos o no, no dañinos para el
animal, pero con posibilidades perniciosas para el hombre, que podría escapar a
un control previo, con la consecuente posibilidad de difundir la eventual
infección a quienes viven en estrecho contacto (close-contacts) con el
trasplantado y, más aún, a toda la población.
Dado que, hasta el momento, las experiencias clínicas (de animales al hombre) de
xenotrasplante ya realizados son numéricamente exiguas y ciertamente
insuficientes para poder elaborar estadísticas fundadas sobre la real
probabilidad de que surjan y se difundan tales infecciones, cada decisión en
relación al desarrollo clínico de esta nueva terapia, puede basarse solamente
sobre hipótesis; se impone, por lo tanto, la exigencia ética de proceder con la
máxima cautela.
Cuando se llegue a la aplicación clínica del xenotrasplante, entonces
será necesario seleccionar con cuidado los candidatos, en base a criterios
claros y preestablecidos68;
realizar un monitoreo profundo y constante del paciente trasplantado, con la
posibilidad, en caso de que fuese indicado, incluso de poner al sujeto en
cuarentena, frente a una difusión epidémica de infecciones. Algún tipo de
monitoreo debiera ser previsto incluso para quienes viven en estrecho contacto
con el paciente trasplantado.
Además, durante la fase experimental, tal paciente debiera aceptar el
abstenerse de procrear, debido al no descartable riesgo de recombinación
genética que, en caso de que se verificase, podría alcanzar incluso sus células
germinales. Sería también necesario abstenerse de relaciones sexuales para
evitar posibles transmisiones virales a través de esta vía.
Un rol importante, en la aplicación clínica del xenotrasplante, se
atribuirá también a la ciencia sicológica, la cual deberá dar primero su
parecer, caso a caso, sobre las probables repercusiones que el sujeto receptor
podría padecer en su psiquis (ej. Modificación del propio ?esquema del cuerpo?),
acerca de la integración de un órgano a él extraño69,
y más aún cuando éste es de proveniencia animal70.
En una eventual fase post-trasplante, la sicología deberá también dar su aporte
clínico para sostener al paciente trasplantado en este proceso de integración.
Transgénesis
15. La utilización de órganos de animales sometidos a ingeniería
genética para el xenotrasplante hace necesarias algunas reflexiones acerca de la
transgénesis y sus implicaciones éticas.
Por animal transgénico se entiende el animal modificado mediante
la introducción en su patrimonio genético de nuevos genes. De otro lado se usa
el término ?knock out? para indicar aquellos animales en los cuales un gen (es)
endógeno deja de expresarse. En ambos casos, los animales así tratados
experimentan características particulares que serán transmitidas a su
descendencia. Como habíamos notado anteriormente, la posibilidad de operar
tales modificaciones genéticas, aunque se haga usando genes de origen humano,
pero obrando de modo respetuoso hacia los animales y hacia la biodiversidad, es
moralmente aceptable en vistas a beneficios significativos para el mismo
hombre. Por lo tanto, reconociendo que la transgénesis no compromete la
identidad genética global del animal mutado y de su especie, y reafirmando la
responsabilidad del hombre hacia la creación, así como para el logro de
objetivos de salud a través de ciertas intervenciones de manipulación genética,
indicamos algunas condiciones éticas elementales que se deben respetar:
1.
garantizar la atención en cuanto al bienestar de
los animales genéticamente modificados, de tal forma de evaluar el efecto de la
expresión del transgen, las eventuales modificaciones de los aspectos
anatómicos, fisiológicos y comportamentales, limitando los niveles de stress
y de dolor, de sufrimiento y de angustia;
2.
considerar los efectos en la descendencia y las
eventuales repercusiones respecto del ambiente;
3.
es oportuno que estos animales sean mantenidos bajo
estricto control y no dejados en el ambiente;
4.
es necesario minimizar lo más posible el número de
animales utilizados en la experimentación;
5.
la extracción de órganos y/o tejidos debe
realizarse en una única intervención quirúrgica;
6.
todo protocolo de experimentación sobre animales
debe ser sometido a evaluaciones de parte de un comité de ética competente.
Consentimiento informado
16. En la discusión ética acerca de los xenotrasplantes merece gran
atención el tema del consentimiento informado71.
Dado que los órganos a trasplantar provienen de animales, esto involucrará al
receptor y, secundariamente, a sus parientes. Al primero se le deberá
entregar toda la información acerca de su patología y su diagnóstico, sobre la
intervención del xenotrasplante y la consiguiente terapia, sobre la probabilidad
de éxito y sobre los riesgos del rechazo; particular atención se deberá tener al
informar al paciente sobre los riesgos reales e hipotéticos de zoonosis, a la
luz de los datos actuales, así como sobre las precauciones a adoptar en caso de
infección (en particular la eventual exigencia de cuarentena que comporta la
separación física de las demás personas, mientras subsista el riesgo de
contagio). Debido a la necesidad de un constante monitoreo de la evolución
post-trasplante, el paciente deberá también ser informado acerca de la
necesidad de someterse a controles médicos durante el resto de su vida.
Además, no deberá faltar una adecuada información sobre las eventuales terapias
alternativas al xenotrasplante.
Tal consentimiento informado de parte del paciente se ha de entender personal.
De la fase experimental, por lo tanto, se han de excluir a los menores y a
quienes no están en condiciones de dar un consentimiento válido.
Sin embargo, si un paciente incapaz de expresar un consentimiento
válido se encontrase en peligro de muerte inminente y no precedentemente
previsible, se podrá solicitar el consentimiento a su representante legal, por
ejemplo, en la hipótesis de que se efectúa un xenotrasplante salva-vida,
como ?solución-puente?, es decir transitoria, en un paciente en coma, siempre
que la prestación médica a emprender ofrezca una esperanza razonable de
beneficio para el mismo paciente.
También los parientes tendrán que ser informados sobre aquello que podría
implicar el trasplante en relación a sus contactos con el paciente y sus
potenciales riesgos de contagio en caso de que surjan dichas infecciones; sin
embargo, a ellos no se les podrá solicitar un consentimiento en sentido
estricto, siendo el paciente el responsable último de sus elecciones respecto de
su salud.
Distribución de los
recursos sanitarios
17. Seguramente el xenotrasplante representa una forma de terapia
posible que implica el uso de altísimos recursos sanitarios y económicos72.
Por este motivo, algunos han expresado dudas respecto de su carácter ético,
considerando la excesiva incertidumbre respecto de su éxito y los riesgos que
comporta en relación al gran empleo de recursos que serían sustraídos ya sea a
otras intervenciones terapéuticas, o a otras líneas de investigación. Frente a
estas dudas, es oportuno recordar que en este caso, tomando en consideración el
debido balance costo/beneficio, el ingente empleo de recursos sanitarios es
justificado debido a la urgente necesidad de intentar salvar la vida de tantos
pacientes, que de otra forma no tendrían ninguna chance de sobrevivir.
Hay que agregar que, mientras el xenotrasplante en el hombre esté en fase
experimental, éste no deberá ser evaluado según los criterios de la terapia en
sentido estricto, sino que según los criterios de la experimentación y, por lo
tanto, teniendo presente también los futuros beneficios colectivos previsibles;
al respecto, es justo reconocer que la investigación en xenotrasplantes
realizada hasta el momento ha permitido mejorar los conocimientos médicos acerca
de los alotrasplantes.
Patentes y xenotrasplante
18. Hasta el momento, la investigación en materia de xenotrasplantes ha sido
llevada adelante prevalentemente por la industria farmacéutica privada que ha
utilizado ingentes recursos económicos, financiando incluso instituciones
públicas, con el fin de alcanzar mejores resultados terapéuticos; es por lo
tanto justificado que ellos esperen un retorno en términos económicos de las
inversiones realizadas. Una de las posibles vías para obtener tal fin es
justamente a través de la obtención de las patentes.
Desde el punto de vista formal no hay ningún obstáculo técnico-jurídico
que impida patentar órganos animales tratados con ingeniería genética destinados
a trasplantes73.
Sin embargo, hay que subrayar que las normativas previstas al respecto por la
Comunidad Europea, al momento de su elaboración, no podían considerar la
utilización de tales órganos para el trasplante de animal a hombre, dado que tal
procedimiento terapéutico nunca se había realizado en la práctica clínica.
Por lo tanto, considerando los extraordinarios esfuerzos financieros hasta ahora
realizados, subrayamos la oportunidad de reconsiderar, o mejor, especificar la
normativa vigente.
Estamos en conocimiento del amplio debate acerca de la cuestión de fondo si es
éticamente aceptable la misma posibilidad de patentar seres vivos (aunque
geneticamente modificados) o de sus partes, sobretodo en el caso que contengan
elementos genéticos derivados del hombre (como es el caso de los órganos
animales tratados con ingeniería genética para el xenotrasplante al hombre),
como también la diferencia para reconocer entre un ?descubrimiento? (no
patentable) y una ?invención? (patentable). Aun expresando una orientación
en el sentido de que el animal transgénico en cuanto tal, y más aún si es
utilizado para fines de trasplante en el hombre, sea considerado ?no
patentable?, pensamos, sin embargo, que no es competencia de este documento
afrontar directamente una cuestión tan compleja.
Aquí nos limitamos a subrayar que, cualquiera que fuese la respuesta a
este asunto de fondo, de todas formas se requerirá, al menos, garantizar el
respeto del derecho fundamental de cada persona a tener un acceso igualitario a
los cuidados médicos que necesitase, sin discriminación o impedimentos debidos a
los costos excesivos; esto vale sobretodo para los beneficios terapéuticos. Tal
objetivo, en la hipótesis de patentes que involucren el xenotrasplante ?que sin
duda hay que considerar en una perspectiva terapéutica- puede ser alcanzado
mediante la aplicación de oportunos instrumentos jurídicos (por ejemplo, con la
introducción de licencias obligatorias), que permitan la ?producción? a precios
accesibles74
y controlados preferentemente por un Organismo supranacional que tenga este
encargo.
INDICACIONES
OPERATIVAS
19. Considerando lo dicho hasta ahora, se puede indicar una línea operativa con
el fin de orientar la investigación y del desarrollo del xenotrasplante aplicado
al hombre.
Pensando en un xenotrasplante de órgano sólido, hay que insistir en la
experimentación pre-clínica (de animal a animal), por el período de tiempo que
los científicos estimen necesario para obtener resultados positivos
?reproducibles?, considerados suficientes para poder pasar a la experimentación
en humanos.
Cuando llegue el momento, será entonces éticamente correcto proponer un
xenotrasplante, respetando las reglas del consentimiento informado, en primer
lugar solamente a grupos restringidos de pacientes, que no estén en
condiciones -en aquel momento- de un alotrasplante (ya sea por razones de
lista de espera o por contraindicaciones individuales), y siempre que no se
disponga de una alternativa terapéutica mejor.
Además, será moralmente necesario asegurar un atento y planificado monitoreo de
los sujetos trasplantados, que incluso podrá durar toda la vida, vigilando cada
signo de posible infección de agentes patógenos conocidos o no.
Será necesario, además, que cada experimentación clínica sea realizada en
centros de alta especialización, con probada experiencia en los modelos
preclínicos cerdo/primate, específicamente autorizados y controlados por las
autoridades sanitarias competentes.
Los resultados así obtenidos, si son inequívocamente positivos, constituirían la
base para crecer en la práctica de los xenotrasplantes como terapia quirúrgica
definitiva.
20. Los problemas vinculados al xenotrasplante tienen repercusiones sociales muy
amplias. Por tanto, es necesario desde el punto de vista ético, adquirir una
correcta información acerca de los temas que más interesan al público sobre los
potenciales beneficios y riesgos. Esta información tendrá que ser entregada al
mayor número de personas posibles. Además, con debates públicos a pequeña y gran
escala, la sociedad en su conjunto, a través de sus representantes, deberá
individualizar las condiciones que hagan aceptables invertir en recursos y
esperanzas en esta nueva posibilidad terapéutica, a la luz de las incertidumbres
científicas aún presentes y de la urgente necesidad de aumentar la
disponibilidad de órganos para trasplantes.
Un serio empeño ético por parte de los científicos implica no descuidar la
búsqueda de vías terapéuticas alternativas al xenotrasplante, como parecen
prometer tantos descubrimientos recientes en el campo de la genética, así como,
en una perspectiva más larga, el uso terapéutico de células troncales adultas.
21. Deseamos sinceramente que, en lo que concierne el ámbito específico
de las políticas sanitarias y de la legislación en materia de xenotrasplantes,
las reflexiones ofrecidas en este documento constituyan un punto de referencia
útil para todos aquellos que, a nivel internacional, nacional, regional y local,
tienen la responsabilidad de conducir la vida social. Varios países75
han elaborado guías para regular este tema tan complejo, ofreciendo indicaciones
operativas del todo válidas.
Por nuestra parte, creemos que este documento no debe inmiscuirse en cuestiones
políticas y legislativas. Nos limitamos, por lo tanto, a subrayar la importancia
y la oportunidad que se logre lo antes posible, a través de una coordinación
real a todo nivel, una convergencia sustancial de la normativa internacional en
la materia; ésta, por una parte, debe establecer las reglas de procedimientos de
la investigación científica, garantizando la validez y la seguridad, por otra
parte, debe velar por la salud de los ciudadanos involucrados y sus potenciales
riesgos (especialmente infecciosos) vinculados a los xenotrasplantes; además,
debe ofrecer los criterios para organizar las campañas que sean necesarias para
informar a toda la población.
Concluimos este documento con el sincero deseo de que el esfuerzo de
investigación realizado por aquellos que han colaborado ?científicos, juristas,
teólogos y bioeticistas? pueda contribuir de modo concreto al desarrollo de la
discusión acerca del importante tema de los xenotrasplantes, además de que sea
una expresión de la solícita atención de la Iglesia Católica respecto de los
problemas vinculados con la enfermedad y el sufrimiento humano.
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Documento senza titolo
NOTE
(1) Cf. EVANS R., ORIANS C., ASCHER N., The potential
supply of organ donors, an assessment of the efficacy of organ procurement
efforts in the United States, JAMA 1992, 267: 239-246
(2) Cf. REEMTSMA K., MC CRACKEN B.H., SCHLEGEL J.U. ET AL.,
Renal heterotransplantation in man, Annals of Surgery 1964, 160: 384.
(3) Cf. BAILEY L.L., NEHLSEN-CANARELLA S.L., CONCEPCION W.
ET AL., Baboon-to-human cardiac xenotransplantation in a neonate, JAMA
1985, 254: 3321.
(4) Cf. STARZL T.E., FUNG J.J., TZAKIS A.G. ET AL., Baboon
to human liver transplantation, Lancet 1993, 341: 65.
(5) Cf. MARINO I.R., DOYLE H.R., NOUR B. ET AL., Baboon
liver xenotransplantation, in Cooper D.K.C., KEMP E., PLATT J.L. ET AL.
(eds), Xeno-transplantation. The Transplantation of Organs and Tissues between
Species, Berlin: Springer Verlag, 1997: 793-811.
(6) Cf. MICHAELS M.G., JENKINS F.J., ST. GEORGE K. ET AL.,
Detection of infectious baboon cytomegalovirus after baboon-to human liver
xenotransplantation, J. Virol. 2001, 75: 2825-2828.
(7) Cf. TANIGUCHI S., COOPER D.K.C., Clinical xenotransplantation
- A brief review of the worlds experience, in COOPER ET AL., Xenotransplantation.
The Transplantation of..., pp. 776-792.
(8) Cf. ALLAN J.F., Xenotransplantation at a crossroad;
prevention versus progress, Nature Med. 1996, 2: 18-21; HAMMER C., LINKE
R., WAGNER F. ET AL., Organs from animals for man, Int. Arch. Allergy
Immunol. 1998, 116: 5-21.
(9) Cf. HAMMER C., LINKE R., WAGNER F. ET AL., Organs from
animals for man, Int. Arch. Allergy Immunol. 1998, 116: 5-21; COOPER D.K.C.,
YE Y., ROLF J.L.L. ET AL., The Pig as Potential Organ Donor for Man, in
COOPER, KEMP, REEMTSMA, Xenotransplantation. The Transplantation of...,
pp. 481-500.
(10) Cf. LOSS M., VANGEROW B., SCHMIDTKO J. ET AL., Acute
vascular rejection is associated with systemic complement activation in a pig-to-primate
kidney xenograft model, Xenotransplantation 2000, 7: 186-196; COZZI E.,
BHATTI F., SCHMOECKEL M. Et AL., Long-term survival of nonhuman primates
receiving life-supporting transgenic porcine kidney xenografts, Transplantation
2000,70: 15-21; VIAL C.M., OSTLIE D.J., BHATTI FN. ET AL., Life supporting
function for over one month of a transgenic porcine heart in a baboon, J.
Heart Lung Transplant 2000, 19: 224-249; BHATTI F.N., SCHMOECKEL M., ZAIDI A.
ET Al., Three-month survival of HDAF transgenic pig hearts transplanted
into primates, Transplant Proc. 1999, 31: 958; DIAMOND L.E., QUINN C.M.,
MARTIN M.J., ET AL., A human CD46 transgenic pig model system for the study
of discordant xenotransplantation, Transplantation 2001, 7: 132; LIN S.S.,
WEIDNER B.C., BYRNE G.W. ET AL., The role of antibodies in acute vascular
rejection of pig-to-primate cardiac transplants, J Clin Invest 1998, 101:
1745-1756.
(11) Cf. STARZL T.E., RAO A.S., MURASE N. ET AL., Will
xenotransplantation ever be feasible?, J Am Coll Surg 1998, 186: 383-387.
(12) Cf. AUCHINCLOSS H.Jr., SACHS D.H., Xenogenetic transplantation,
Annu. Rev. Immunol. 1998, 16: 433-470.
(13) Cf. La expresión "animal donante"
tiene en este texto un significado exclusivamente técnico y traduce,
de la manera más directa y sintética posible el inglés
"source animal"; fuera de tal contexto, de hecho, el adjetivo "donante",
que implica en sí mismo el concepto de libertad y de capacidad de consenso,
resultaría impropio porque hace referencia a un animal que obviamente
no posee dichas caracteristicas.
(14) Cf. PLATT J.L., FISCHEL R.J. MATAS A.J. ET AL., Immunopathology
of hyperacute xenograft rejection in a swine-to-primate model, Transplantation
1991, 52: 214-220; DALMASSO A.P., VERCELLOTTI G.M., FISCHEL R.J. ET AL., Mechanisms
of complement activation in the hyperacute rejection of porcine organs transplanted
into primate recipients, Am J Pathol 1992, 140: 1157-1166.
(15) Cf. GOOD A.H., COOPER D.K.C., MALCOM A.J. ET AL., Identification
of carbohydrate structures which bind human antiporcine antibodies: implications
for discordant xenografting in man, Transplant Proc 1992, 24: 559-560;
SANDRIN M.S., VAUGHAN H.A., DABKOWSKI P.L. ET AL., Anti-pig IgM antibodies
in human serum react predominantly with Gal (a 1-3) Gal epitopes, PNAS
1993,90: 1391-1395.
(16) Cf. LEVENTHAL J.R., JOHN R., FRYER J.P. ET AL., Removal
of baboon and human antiporcine IgG and IgM natural antibodies by immunoadsorption:
results of in vitro and in vivo studies, Transplantation 1995, 59: 294-300;
COOPER D.K.C., LEXER G., ROSE A.G. ET AL., Effects of cyclosporine and antibody
adsorption on pig cardiac xenograft survival in the baboon, J. Heart Transplant,
1988, 7: 238-246; LATINNE D., SOARES M., HAVAUX X. ET AL., Depletion of
IgM xenoreactive natural antibodies by injection of anti-mu monoclonal antibodies,
Immunol Rev 1994, 141: 95-125; RYDBERG L., HALLBERG E., BJORCK S. ET AL.,
Studies on the removal of anti-pig xenoantibodies in the human by plasmapheresis/immunoadsorption,
Xenotransplantation 1995, 2: 253-263.
(17) Cf. GEWURZ H., CLARK D.S., FINSTAD J. ET AL., Role
of the complement system in graft rejections in experimental animals and man,
Ann NY Acad Sci 1996, 129: 673-713; PRUITT S.K., KIRK D.A., BOLLINGER R.R.
ET AL., The effect of soluble complement receptor type 1 on hyperacute rejection
of porcine xenografts, Transplantation 1994, 57: 363-370; KOBAYASHI T.,
NEETHLING F.A., KOREN E. ET AL., In vitro and in vivo investigation of anticomplement
agents FUT-175 and K76COOH, in the prevention of hyperacute rejection following
discordant xenotransplantation in a nonhuman primate model, Trans Proc
1996, 28: 604; KROSHUS T.J., ROLLINS S.A., DALMASSO A.P. ET AL., Complement
inhibition with an anti- C5 monoclonal antibody prevents acute cardiac tissue
injury in an ex vivo model of pit-to-human xenotransplantation, Transplantation
1995, 60: 1194-1202.
(18) Cf. BACH F.H., TURMAN M.A., VERCELLOTTI G.M. ET AL., Accommodation:
a working paradigm for progressing toward clinical discordant xenografting,
Transplant Proc. 1991, 23: 205-207: DALMASSO A.P., VERCELLOTTI G.M., PLATT
J.L., ET AL., Inhibition of complement mediated endothelial cell cytoxicity
by decay accelerating factor. Potential for prevention of xenograph hyperacute
rejection, Transplantation 1991, 52: 530-533.
(19) Cf. DIAMOND L.E., QUINN C.M., MARTIN M.J., ET AL., A
human CD46 transgenic pig model system for the study of discordant xenotransplantation,
Transplantation 2001, 7: 132; COZZI E., WHITE D.J.G., The generation
of transgenic pigs as potential organ donor for humans, Nature Medicine,
1995, 1: 964-966; FODOR W.L., WILLIAMS B.L., MATIS L.A. ET AL., Expression
of a functional human complement inhibitor in a transgenic pig as a model for
the prevention of xenogenetic hyperacute organ rejection, Proc Natl Acad
Sci 1994, 91: 1153-1157; MC CURRY K.R., KOOYMAN D.L., ALVARADO C.G. ET AL.,
Human complement regulatory proteins project suine-to-primate cardiac xenografts
from tumoral injury, Nature Med 1995, 1: 423-427; COWAN P.J., AMINIAN A.,
BARLOW H. ET AL., Renal xenografts from triple-transgenic pigs are not hyperacutely
rejected but cause coagulopathy in non-immunosuppressed babbons, Transplantation
2000, 69: 2504-2515; LAVITRANO M., FORNI M., VARZI V. ET AL., Sperm-mediated
gene transfer: production of pigs transgenic for a human regulator of complement
activation, Transplant Proc 1997, 29: 3508-3509.
(20) Cf. SANDRIN M.S., FODOR W.L., MOUTHTOURIS E. ET AL., Enzymatic
remodeling of the carbohydrate surface of a xenogenic cell substantially reduces
human antibody binding and complement-mediated cytolysis, Nature Medicine
1995, 1: 1261-1267.
(21) Cf. SOARES M.P., LIN Y., SATO K. ET AL., Pathogenesis
of and potential therapies for delayed xenograph rejection, Opin Organ
Transplant 1999, 4: 80-88.
(22) Cf. HANCOCK W.W., Delayed xenograph rejection, World
J. Surg. 1997, 21: 917-923: PLATT J.L., LIN S.S., MC GREGOR C.G.A., Acute
vascular rejection, Xenotransplantation 1998, 5: 169-175.
(23) Cf. COZZI E., BHATTI F., SCHMOECKEL M. ET AL., Long-term
survival of nonhuman primates receiving life-supporting transgenic porcine kidney
xenografts, Transplantation 2000, 70: 15-21; VIAL C.M., OSTLIE D.J., BHATTI
F.N. ET AL., Life supporting function for over one month of a transgenic
porcine heart in a baboon, J Heart Lung Transplant 2000, 19: 224-229.
(24) Cf. BACH F.H., Xenotransplantation: problems and prospects,
Annu. Rev. Med. 1998, 49: 301-310.
(25) Cf. YAMADA A., AUCHINCLOSS H.JR., Cell-mediated xenograft
rejection, Current Opinion in Organ Transplantation 1999, 4: 90-94.
(26) Cf. AUCHINCLOSS H. JR., SACHS D.H., Xenogenetic transplantation,
Annu. Rev. Immunol. 1998, 16: 433-470.
(27) Cf. BACH F.H., FERRAN C., SOARES M. ET AL., Modification
of vascular responses in xenotransplantation: information and apoptosis, Nat.
Med. 1997, 3: 944-948.
(28) Cf. SOARES M.P., LIN Y., SATO K. ET AL., Pathogenesis
of and potential therapies for delayed xenograft rejection, Opin Organ
Transplant 1999, 4: 80-88; HASAN R.I.R., VAN DEN BOGARDE J., FORTY J.ET AL.,
Prolonged Survival of Manster to Rat Heart Xenografts with Cylophosphamide
Therapy, Transplant Proceedings 1992, 24: 517-518.
(29) Cf. HASAN, VAN DEN BOGARDE, FORTY ET AL., Prolonged
Survival of..., pp. 517-518.
(30) Cf. SOARES M.P., LIN Y., SATO K. ET AL., Accommodation,
Immunol Today 1999, 20: 434-437.
(31) Cf. Ibid., pp. 434-437; LIN Y., SOARES M.P.,
SATO K. ET AL., Accommodated xenografts survive in the presence of anti-donor
antibodies and complement that precipitate rejection of naive xenografts, J.
Immunol. 1999, 163(5): 2850-2857.
(32) Cf. ALEXANDRE G.P.J., LATINNE D., GIANELLO P. ET AL.,
Performed cytotoxic antibodies and ABO-incompatible grafts, Clin Transpl
1991, 5: 583-587.
(33) Cf. COZZI E., BHATTI F., SCHMOECKEL M. ET AL., Long-term
survival of nonhuman primates receiving life-supporting transgenic porcine kidney
xenografts, Transplantation 2000, 70: 15-21; VIAL C.M., OSTLIE D.J., BHATTI
FN. ET AL., Life supporting function for over one month of a transgenic
porcine heart in a baboon, J Heart Lung Transplant 2000, 19: 224-229.
(34) Cf. MC CURRY K.R., KOOYMAN D.L., ALVARADO C.G. ET AL.,
Human complement regulatory proteins protect swine-to-primate cardiac xenografts
from tumoral injury, Nature Med 1995, 1: 423-427; COZZI E., YANNOUTSOS
N., LANGFORD G.A. ET AL., Effect of transgenic expression of human decay-accelerating
factor on the inhibition of hyperacute rejection of pig organs, in COOPER,
KEMP, PLATT, Xenotransplantation. The Transplantation of..., pp. 665-682.
(35) Cf. COZZI, BHATTI, SCHMOECKEL, Long-term survival
of..., pp. 15-21; BHATTI F.N., SCHMOECKEL M., ZAIDI A. ET AL., Three-month
survival of HDAF transgenic pig hearts transplanted into primates, Transplant
Proc. 1999, 31: 958; MC CURRY, KOOYMAN, ALVARADO, Human complement regulatory
proteins..., pp. 423-427.
(36) Cf. BHATTI, SCHMOECKEL, ZAIDI, Three-month survival
of..., p. 958.
(37) Cf. VIAL, OSTLIE, BHATTI, Life supporting function...,
pp. 224-249.
(38) Cf. COZZI, BHATTI, SCHMOECKEL, Long-term survival
of..., pp. 15-21.
(39) Cf. ONIONS D., COOPER D.K., ALEXANDER T.J. ET AL., An
approach to the control of disease transmission in pig-to-human xenotransplantation,
Xenotransplantation 2000, 7: 143-155.
(40) Cf. IVERSON W.O., TALBOT T., Definition of a production
specification for xenotransplantation, Ann NY Acad Sc 1998, 862: 121-124.
(41) Cf. BOEKE J.D., STOYE J.P., Retrotransposons, endogenous
retroviruses, and the evolution of retroelements, Chapter 8, in COFFIN
J.M., HUGHES S.H., VARMUS H.E. (eds.), Retroviruses, N.Y.: Cold Spring
Harbor Press, 1997: 343-435.
(42) Cf. PATIENCE C., TAKEUCHI Y., WEISS R.A., Infection
of human cells by an endogenous retrovirus of pigs, Nature Med 1997, 3:
282-286.
(43) Cf. PARADIS K., LANGFORD G., ZHIFENG L. ET AL., Search
for cross-species transmission of porcine endogenous retrovirus in patients
treated with living pig tissue, Science 1999, 285: 1236-1241.
(44) Cf. POLEJAEVA I.A., CHEN S.H., VAUGHT T.D., ET. AL., Cloned
pigs produced by nuclear transfer from adult somatic cells, Nature 2000,
407: 86-90; ONISHI A., IWAMOTO M., AKITA T. ET AL., Pig cloning by microinjection
of fetal fibroblast nuclei, Science 2000, 289: 1188-1190.
(45) Cf. HARVEY D.M., CASKEY C.T., Inducible control of
gene expression: prospects for gene therapy, Curr Opin Chem Biol 1998,
2: 512-518.
(46) Cf. GROTH C.G., KORSGREN O., TIBELL A. ET. AL., Transplantation
of Porcine fetal pancreas to diabetic patients, Lancet 1994, 344: 1402-1404.
(47) Cf. BREVIG T., HOLGERSSON J., WINDER H., Xenotransplantation
for CNS repair: immunological barriers and strategies to overcome them, Trends
Neurosci 2000, 23: 337-344.
(48) Cf. MC LAUGHLIN B.E., TOSONE C.M., CUSTER L.M. ET. AL.,
Overview of extracorporeal liver support system and clinical results, Ann.
NY Acad. Sci. 1999, 875: 310-325; CALISE F., MANCINI A., AMOROSO P. ET AL.,
Functional evaluation of the AMC-BAL to be employed in a multicenter clinical
trial for liver failure, Transpl. Proceed. 2001, 33: 647-649.
(49) Cf. COOPER D.K.C., KEOGH A.M., BRINK J. ET AL., Report
of the xenotransplantation advisory committee of the international society for
heart and lung transplantation. The present status of xenotransplantation and
its potential role in the treatment of end-stage cardiac and pulmonary disease,
J. Heart Lung Transpl. 2000, 19: 1125-1165.
(50) Cf. COZZI, BHATTI, SCHMOECKEL, Long-term survival
of..., pp. 15-21; VIAL, OSTLIE, BHATTI, Life supporting function for...
pp. 224-229; BHATTI, SCHMOECKEL, ZAIDI, Three-month survival of...
p. 958.
(51) Se refiere al esquema narrativo, de corte teológico-litúrgico,
adoptado en Gen 1,1-31; para una mejor comprensión del cuadro
antropológico bìblico, desde el punto de vista protológico,
hay que tener presente también el segundo relato de la creación
en Gen 2,1-25.
(52) GIOVANNI PAOLO II, Carta Enc. Laborem Exercens, n.
4.
(53) CONCILIO VATICANO II, Costitución Dogmática
Lumen Gentium, n. 36.
(54) ID., Decreto Apostolicam actuositatem, n. 7.
(55) S. IRINEO DI LIONE, Trattato contro le eresie, Lib.
4, 20, 7.
(56) Cf. BONDOLFI A., I rapporti tra uomo e animale nelle
tradizioni giudaico-cristiane e la sfida degli xenotrapianti, L'arco di
Giano 1999, 21: 49-62; D'AGOSTINO F., I diritti degli animali, in ID.,
Bioetica nella prospettiva della filosofia del dirito, Torino: Ed.
Giappichelli, 1997: 239-265.
(57) Cf. SINGER P., Animal Liberation, London: Pimlico,
1995; REGAN T., The case for Animal Rights, London: Roudedge-Kegan
Paul, 1983; CHRISTIAN MEDICAL FELLOWSHIP, Animal experimentation, 1997,
(http: //www.cmf.org.uk, 10/7/2001) .
(58) Ver las reflexiones sobre la responsabilidad humana respecto
de la vida animal en SCHOCKENHOFF E., Etica della vita. Un compendio teologico,
Brescia: Queriniana 1997: 407-451.
(59) El precepto vetereotestamentario que consideraba impuros
algunos animales (cf. Lv 11,3-8.26-29) se ha de considerar abolido
por Cristo (cf. Mc 7,14-23; At 10,14-15, Rom 14,14).
(60) Hay que observar que los "indicadores de identidad",
en la persona humana, con múltiples (objetivos: nombre, sexo,
edad, etc. - culturales: lengua, religión, ideologìa,
etc. -de grupo- social -profesional).
(61) GRINBERG L., Identità e cambiamento, Roma:
Armando, 1992; JERVIS G., La conquista dell'identità: essere se stessi,
essere diversi, Milano: Feltrinelli, 1997.
(62) Es bueno precisar que, mientras el encéfalo está
en relación con la identidad personal del sujeto en cuanto órgano
que representa la «sede principal de la conciencia psicológica»,
el "depósito" de su memoria existencia, las gónadas
lo son en cuanto órganos encargados de la gametogénesis (producción
de gametos): éstos representan, por decirlo asì, el «transmisor»
mediante la procreación, de la identidad personal (patrimonio genético)
del sujeto a su descendencia. Por este motivo, mientras un hipotético
trasplante de encéfalo no podría en ningún caso ser considerado
lícito , un eventual trasplante de gónadas tampoco lo sería
si tuviese como fin la función gametogenética. Por el contrario,
un transplante de gónadas que fuese concebido exclusivamente con una
finalidad hormogenética (es decir para la obtención de una función
hormonal suficiente), una vez asegurada la integridad de la identidad personal
del sujeto receptor, y asegurada la falta de vinculación con la procreación
no presentaría particular reserva moral. A este respecto, ver FAGGIONI
M.P., Il trapianto di gonadi. Storia e attualità, Medicina e
Morale 1998, 48: 15-46.
(63) Ver CUER P., Quelques considérations éthiques,
notamment sur l'identité lors de xénotrasplantations, Path
Biol 2000, 48: 426-428.
(64) Cf. también, JUAN-PABLO II, Discorso ai partecipanti
ad un congresso sui trapianti d'organo, (20.6.1991), in Insegnamenti
di Giovanni Paolo II, XVI, 1, Città del Vaticano: Libreria Editrice
Vaticana, 1991: 1711; ID., Catecismo de la Iglesia Católica, (1994),
n. 2296; ID., Lett. Enc. Evangelium Vitae, (1995), n. 86; PONTIFICIO
CONSEJO PARA LA PASTORAL DE LA SALUD, Carta de los Agentes Sanitarios (1995),
nn. 83-91; JUAN PABLO II, Discurso a los participantes al XIII Congreso
Internazional sobre los trasplantes de órganos (29.8.2000).
(65) Para tener una visión del debate actual, ver: CAPLAN
A.L., Is Xenografting Morally Wrong?, Transplantation Proceedings 1992,
24: 722-727; HANSON M.J., The Seductive Sirens of Medical Progress. The
case of Xenotransplantation, Hastings Center Report 1995, 25: 5-6; NUFFIELD
COUNCIL OF BIOETHICS, Animal-to-Human Transplants: the Ethics of Xenotransplantation,
London: Nuffield Council of Bioethics, 1996; MC CARTHY C.R., A New
Look at Animal-to Human Organ Transplantation, Kennedy Institute of Ethics
Journal 1996, 6: 183-188; U.S. INSTITUTE OF MEDICINE COMMITTEE ON XENOGRAFT
TRANSPLANTATION, Xenotransplantation: Science, Ethics, and Public Policy,
Washington: National Academy Press, 1996; BACH F.H., FISHMAN J.A., DANIELS
N. ET AL., Uncertainty in Xenotransplantation: Individual Benefit versus
Collective Risk, Nature Medicine 1998, 4: 141-144; HUGHES J., Xenografting:
Ethical Issues, Journal of Medical Ethics 1998, 24: 18-24; VANDERPOOL H.Y.,
Critical Ethical Issues in Clinical Trials with Xenotransplants, Lancet
1998, 351: 1347-1350: CLARK M.A., This Little Piggy Went to Market: The
Xenotransplantation and Xenozoonoses Debate, Journal of Law, Medicine and
Ethics 1999, 27: 137-152; COMITÉ CONSULTATIF NATIONAL D'ÉTHIQUE
POUR LES SCIENCES DE LA VIE ET DE LA SANTÉ, Avis sur l'ethique et
la xénotransplantation, n. 61 (11.6.1999); COOPER D.K.C., LANZA
R.P., Xeno, the Promise of Transplanting Animal Organs into Humans, New
York Oxford University Press, 2000; U.S. DPT. HEALT & HUMAN SERVICES, FOOD
AND DRUG ADMINISTRATION, CENTER FOR BIOLOGISTS EVALUATION AND RESEARCH, Source
animal product, preclinical, and clinical issues concerning the use of Xenotransplantation
products in humans: guidance for industry (Draft, February 2001), (http://www.fda.gov/cber/guidelines.htm).
(66) Cf. SCHÖNE-SEIFERT B., Risk, in REICH T.W.
(ed.), Encyclopedia of Bioethics, vol. 4, New York: MacMillan, 1995:
2316-2321.
(67) Una visión de conjunto de las reacciones sociales
sobre los diversos aspectos del xenotrasplante: APPEL J.Z., ALWAYN I.P., COOPER
D.K.C., Xenotransplantation: The Challenge to Current Psychological Attitudes,
Prog Transplant 2000, 10: 217-225.
(68) Ver BECKMANN J.P., Xenotransplantation aus ethischer
Sicht. Eine Skizze, Zentralbl Chir 1999, 124: 636-640; WELIN S., Starting
Clinical Trials of Xenotransplantation. Reflections on the Ethics of the Early
Phase, J Med Ethics 2000, 26: 231-236.
(69) Con este propósito, se han conducido algunas investigaciones
entre la población para sondear el grado de aceptación del público
en relación a un eventual xenotrasplante. Ver, por ejemplo: MOHACSI P.J.,
BLUMER E.C., QUINE S. ET AL., Aversion to Xenotransplantation, Nature
1995, 378: 434; NATIONAL KIDNEY FEDERATION, Survey reveals positive feelings
on animal to-human transplants, Dialysis and Transplantation 1995, p. 677;
MOHACSI P.J. ET AL., Patients attitudes to xenotransplantations, Lancet
1997, 349: 1031.
(70) Ver CRAFEN J., RODIN G.M., Psychiatric Aspects of
Organ Transplantation, New York: Oxford Medical Publications, 1992.
(71) Ver BARKER J.H., POLCRACK L., Respect for persons,
informed consent and the assessment of infectious disease risks in xenotransplantation,
Med Health Care Philos 2001, 4(1): 53-70.
(72) Ver KRESS J.M., Xenotransplantation: ethics and economics,
Food Drug Law Journal 1998 1998, 53(2): 353-384; URRUELA MORA A., Workshop
on the ethical, sociologic, economic and legal aspects of xenotransplantation,
Law Hum Genome Rev 2000, 12: 245-246.
(73) Cf. Tratado de Cooperación acerca de las patentes
(Washington 1970), art. 33; Convención de la Patente Europea
(Munich de Baviera 1973), art. 54-57; ver también MARCHETTI P.,
UBERTAZZI L.C., Commentario breve al diritto della concorrenza, Padova:
CEDAM, 1997: 1343.
(74) Cf. WIPO/OMPI, Introduction to Intellectual Property:
Theory and Practice, London: Kluwer Law International, 1998: 145-150; Acuerdo
de Marrakech instituido por la ORGANIZACION MUNDIAL DEL COMERCIO, Anexo 1C:
Acuerdo sobre los aspectos de la propiedad intelectual relativos al comercio,
(Marrakech 1994), art. 31.
(75) Citamos, a modo de ejemplo, algunos importantes organismos
que han elaborado orientaciones en esta materia: El Consejo Europeo, el Consejo
de Salud de los Paises Bajos, el Comité Suizo para Xenotransplantes,
el Sub-Comité Español para Xenotransplantes, La Comisión
Nacional Argentina para Xenotransplantes, el Department of Health and Human
Services Committee on Xenotransplantation de los Estados Unidos, el Xenotransplantation
Interim Regulatory Authority del Reino Unido, y la Comisión Italiana
de Xenotransplantes. En Francia, los aspectos éticos son tratados comúnmente
por el Comité Nacional de Ética y las solicitudes para ensayos
clínicos necesitan la aprobación de la recién formada Agencia
para la Seguridad de los Productos de la Salud y también del Ministerio
de Salud. En Alemania, el Consejo Alemán ha establecido un comité
para preparar las líneas guía sobre xenotrasplantes. En Canadá,
Health Canada, tiene la autoridad para regular xenotrasplantes como una nueva
tecnología.
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